LAS DESVIACIONES DEL CAPITAL

 

Recensión a  “Il porto delle nebbie”  de Franco Soldani, Bologna, Faremondo, 2008
                                                de Alessandro Lucchi

Con “Il porto delle nebbie” di Franco Soldani, la  ya vasta literatura crítica sobre los atentados del 11 de septiembre realiza un notable salto conceptual, excediendo ámbitos disciplinarios y teóricos completamente inéditos  e interesantes. 
Después de las primeras  indagaciones,  de naturaleza empírica, fundamentales y decididas, efectuadas por  cientos de investigadores independientes que con sus investigaciones han destacado infinitas dudas y perplejidades sobre la versión oficial,  ( por lo menos para quien no esté totalmente ofuscado  por las espesas nieblas producidas  por la humeante  retórica de los medios de comunicación ), se sitúa a la administración Bush  en el centro de las propias responsabilidades criminales.
Otros grandes estudiosos del tema, por ejemplo Webster G. Tarpley y Michel  Chossudovsky han descrito

( de este grupo de investigadores del Globalreseach.ca, Soldani ha conseguido abundantes  informaciones y documentos)  los caracteres políticos ocultos,  descubierto  los inconfesables arcana imperii y revelado el papel de las agencias de intelligence detrás de los fatídicos acontecimientos de aquel día.
Para un estudioso de teoría de los sistemas sociales como Soldani, la reflexión sobre el 11/9  es la ocasión ideal para una crítica, en el sentido obviamente kantiano y no periodístico,  del contexto social en su conjunto  - de las modalidades y de las formas - por medio del cual  viene constantemente (pre)establecido  por las omnipotentes  articulaciones tecnocráticas de las clases  dominantes  ( megamedia,  bancos, multinacionales, agencias  de intelligence, etc...).  Las conductas de éstos son, en su lectura, la manifestación  fenoménica de un motor interno que Soldani toma en préstamo a una categoría acuñada por Marx,  quizás nunca  desarrollada hasta ahora  en toda su potencialidad por sus innumerables  epígonos, que identifica  el  “principio determinante”  del capital.
Sabiendo interpretarlos, - y Soldani ansía hacernos observar los hechos con los que Marx definía  “los ojos de la razón” -  los sucesos  de aquel día representan  la punta de un iceberg que deja entrever  en sus facciones visibles la auténtica naturaleza de su enorme masa submarina y oculta.
Para Soldani,  que parte de las adquisiciones de los autores anteriormente citados, remitiendo para el análisis de las pruebas empíricas directamente a sus trabajos, el 11 de setiembre  representa de hecho,  una vertiente decisiva en la historia de la sociedad occidental. Ante todo porque ha sacado a la luz la causa principal, el motor interno que  pone de relieve las manifestaciones políticas visibles a los actores sociales, el capital financiero  concretamente, que hibridándose a los vértices de la pirámide administrativa de EE.UU., gracias al “préstamo” del propio personal técnico, ha eliminado de su irracional curso todos los posibles obstáculos,  sus planos estratégicos, siendo todos  los ideológicos los primeros.
Una oportunidad para comprender y desvelar a la opinión pública la conducta real del poder, más allá de las omnipresentes defensas de humo lanzadas por el network planetario, completamente desatendida (¿podría haber dudas? ) por la cultura de  izquierdas, que debería  constituir la vanguardia  de la oposición  a la administración Bush y al imperio estadounidense en general, en todas sus innumerables manifestaciones: neoliberal, marxista, antagonista, radical, tercermundista…
La finalidad de la pars destruens del estudio de Soldani consiste en evidenciar las reacciones de esta facción intelectual frente a un hecho histórico dirimente y en el deconstruir  sus argumentaciones para sacar a la luz los modos en los que se evidencian las mediaciones del capital, repetimos, -¡por medio de su oposición más radical!-  de las más evidentes e inteligibles hasta aquellas tan profundas y sofisticadas en condicionar también los principios cognitivos del sujeto volviendo inaccesible su descubrimiento al propio intelecto .
Partiendo de la mediación más elemental, se debe constatar enseguida  que el capital fomenta las instituciones dentro de las cuales  los personajes en cuestión - los representantes de la constelación que Soldani define como la fake opposition -, se forman ejercitando su profesión y reciben respeto y honor; hablamos de: universidades  y mass media en su desmesurada amplitud, incluidos aquellos que, a simple vista insospechables, pertenecen a la llamada información alternativa que, como demuestran los estudios efectuados en la dirección leftgatekeepers.com, deben su sustento  a las contribuciones de las Fundaciones de instituciones orgánicas al Poder como la Cia, la Ford, la Carnegie, etc… las cuales de esta manera se construyen literalmente su disentimiento  empujando en la dirección deseada a las potenciales voces críticas, es decir,  hacia  rígidos confines preestablecidos.
En este nivel de base, inteligible a simple vista, pero cuyos efectos se van esparciendo por doquier,  hay que añadir que es el principio determinante del capital el que  plasma el completo ambiente social en el cual nace el sujeto, se forma y  desarrolla sus sistemas cognitivos y sus categorías por medio de las que se relacionará con la realidad. Para este sujeto,  el fundamento de sus  instrumentos intelectuales  será únicamente su voluntad de agente social libre ( de asumir decisiones ) y autónomo.  Estas convicciones, por eso, asumen la connotación de caracteres naturales, inmediatos, presupuestos aportados desde el vivir civil que no necesitan ninguna dilucidación.
La sutileza de esta mediación del capital, subraya Soldani,  consiste concretamente siguiendo a Hegel,  en el desaparecer, mientras se muestra y se disipa en sus efectos:  de hecho, ningún agente social se preguntaría nunca sobre la explicación de su propia voluntad. Cuando menos, este estímulo arraiga en la mente de los componentes de la fake opposition, de algunos de estos Soldani analiza las reflexiones políticas sobre el 11/9 ( nosotros consideraremos únicamente lo más destacable remitiendo directamente al “Porto delle nebbie” para una visión de conjunto sobre las segundas y terceras tendencias de esta corriente).
Analizando las argumentaciones sobre el 11/9  del célebre lingüista Noam Chomsky, gurú de la izquierda radical  que a menudo, como se puede leer difusamente en el estudio de Soldani, no hace otra cosa sino copiar sus conceptos, se puede recabar un brillante muestrario de contradicciones manifiestas y profundas,  peculiares de la lógica versátil típica de  esta escuela de pensamiento.
Chomsky al principio se afana en acusar la versión alternativa como una “tesis próxima a lo inconcebible”, considerándola también indigna de una confutación empírica, recibiendo y abrazando totalmente - él tan crítico con Bush respecto a cuestiones mucho menos decisivas-, la versión oficial y sus presupuestos. Pero Chomsky  no se limita a acusar de vaniloquio  las teorías del inside job  y de manera cuando menos extraña, imputa al Movimiento por la verdad sobre el 11/9  el hecho de haber desviado importantes energías y recursos para la resolución de los problemas reales de la sociedad y ¡para las investigaciones sobre los crímenes efectivos perpetrados por la Administración Bush!
            Lo absurdo de esta argumentación, aún más sorprendente  porque proviene de un intelectual  famoso por su rigor científico, es impactante:  ¿qué podría ser más devastador para el imperialismo estadounidense que denunciar su naturaleza intrínsecamente criminal, sacar a la luz  su trama subterránea y revelar  sus inconfesables e íntimos  intentos occidentales  eternamente disimulados por el luciferino aparato de los mass media a su orgánico servicio?
            Sin contar que concretamente en virtud del estado de guerra permanente declarado al día siguiente de los atentados, la Administración Bush pudo promulgar una serie de leyes especiales como el Military Comission Act, que han transformado los EE UU en un estado de policía catapultando, en un dramático salto hacia atrás, su civilidad jurídica hacia el  pleno Medioevo.  Abrazar enteramente la versión oficial equivale  a legitimar las atrocidades y los abusos de poder  de los cuales  ha sido responsable protagonista la leadership USA, sobretodo a los ojos de una población impregnada de la retórica mistificante y tosca del  Poder que sería ciertamente más receptiva a un debate sobre los responsables de la tragedia antes que a sutiles disquisiciones jurídicas. Chomsky y sus aliados, ¿llegarán a temer que los esfuerzos directos sobre las investigaciones  del 11/9 sean susbtraídos a la causa de Timor del Este?
            Chomsky con el fin de desacreditar las tesis alternativas, él como representante del MIT,  llega también a echar por tierra la lógica científica hasta la mistificación, manteniendo que la implicación de la autoridad estadounidense en los atentados no se pueda provar debido a que  las anomalías confrontadas en la versión oficial se deben al hecho  de que “el caos domina en los sucesos del mundo real” y que  “¡en los experimentos científicos controlados también se confrontan una serie de fenómenos inexplicables, extrañas coincidencias, contradicciones aparentes!!”
            Concretamente sobre la concepción de la ciencia cultivada por toda la constelación de la izquierda intelectual  en todas sus más diversas acepciones, por más similares que sean, se concentra el esfuerzo de Soldani  a fin de rastrear el origen de la lógica contradictoria y la eterna subalternidad de sus teorías y  prácticas sociales respecto a la ideología dominante.
            Soldani  demuestra cómo la izquierda se encuentra anclada en una idea de la ciencia anticuada, estereotipada, tosca y completamente superada por el debate epistemológico.  Los análisis marxistas, que no se preocupan en autodefinirse como científicos,  están viciados por una fe absoluta y acrítica en el realismo ontológico que postula la absoluta anterioridad de un mundo externo independiente de la conciencia del sujeto, cuya actividad cognoscitiva consiste en reflejar  objetivamente las propiedades de la realidad presupuesta.  ¡No será difícil reconocer en estas aseveraciones los dogmas de la epistemología pre-kantiana! 
Este hecho,  además de demostrar su flagrante ignorancia respecto a la filosofía de la ciencia de los dos últimos siglos en que la relación entre sujeto y objeto ha sido ampliamente debatida,  evidencia las íntimas motivaciones que impiden al pensamiento marxista que se vuelvan accesibles a sus especulaciones, las causas que provocan los eventos políticos y sociales.
En virtud de sus premisas conceptuales se encuentran constreñidos a empezar su análisis socio-político, no definido quizá como “institucional”,  a partir de las decisiones públicas de las autoridades y las formas fenoménicas, ofuscantes en la medida en que distraen al observador de su propia fuente, por medio de la cual se reproduce el capital: mercado, relaciones de producción, competencia...  interceptando así, indefinidamente, el acceso a su causa primera y la comprensión de la misma.
Chomsky concluye significativamente que, aunque no exista la más mínima duda sobre la veracidad de la versión oficial,  de cualquier modo no sería lo más importante llegar a conocer quiénes fueron efectivamente  los ejecutores de los atentados, ya que, ¡el propio  activismo debe ser encauzado en cada caso en la dirección del estudio y de la crítica de las consecuencias que estos últimos han provocado! ¿Podría darse una demostración mejor de la subsidiaridad al poder de esta forma de pensamiento?
Soldani demuestra cómo en realidad, aunque se profese marxista, este movimiento intelectual toma algunas de las propias categorías ( de entre todas, la interpretación objetiva de la ciencia y el libre arbitrio de los  sujetos sociales ) del pensamiento liberal adoptándolas como presupuestos indiscutibles de la discusión, no explicados y por ello ignotos,  ignorando así completamente uno de los asuntos fundamentales de su numen tutelar: “cada ciencia sería superflua  si la forma fenoménica y la esencia de las cosas coincidieran inmediatamente” .
Curiosamente los que pertenecen a esta corriente no acaban nunca de rebatir y reivindicar, probablemente para ganarse el respeto de los clubes liberales, la propia modernidad y originalidad respecto a las teorizaciones consideradas marxistas pasadas de moda, naturalmente por los círculos anteriormente citados, a propósito de autoreferencia cognitiva.
Se comprenderá muy pronto que comenzando el propio análisis de los presupuestos intocables como la objetividad de la ciencia y el libre arbitrio de los sujetos sociales se nos impide, indefinidamente,  la comprensión del papel desarrollado por la Mega Maquina de los mass media  en la sociedad  occidental contemporánea y sus desbordantes efectos.
En vez de denunciar el terrible poder mistificador, que en esta nueva era de la historia inaugurada precisamente el 11/9, ya no se limita a desviar la crónica y la interpretación de los sucesos para fabricar el consenso de las autoridades sino se incita directamente a crear literalmente aquellos  escenarios de realidad que sirven a los interesados del grupo de poder, favoreciendo la reproducción incontenible del capital financiero, por medio de la planificación de sus  funcionarios.
El Network planetario es la manifestación tecnológica ( o sería más oportuno definirla tecnocrática, siendo incorporado el proyecto de dominación en estos apartados )  en la cual es más claramente evidente la superficialidad epistemológica de la teoría del uso referida a la ciencia y a sus extrinsecaciones materiales, idea a la cual por otra parte se adhiere entusiásticamente toda la comunidad intelectual a examen, quedando manifiesto, por lo menos para quien quiera verlo, que se trata de  proyecciones tecnológicas de la voluntad del poder , además de sus vehículos.
Algunas escuelas marxistas llegan hasta a sostener que para descodificar la situación económica (cuyas crisis se vuelven, siguiendo los principios de la lógica versátil de la cual son fieles partidarios, ya previsibles  ya  imponderables ) sea necesario fiarse de los datos y de los análisis conducidos por los centros de estudios estratégicos, los célebres think tank, orgánicos a las instituciones oficiales y financiados por las Fundaciones de las grandes sociedades de capital.  Como si estos organismos no estuviesen repletos de personal proveniente de  la política y de las grandes finanzas, incluso de las agencias de intelligence, y que la intención de sus estudios no fuese la de determinar, gracias a la presión ejercida por los autores, decisiones politico-estratégicas  de los órganos de gobierno favorables a los intereses de los propios superiores.
Al término de este muestrario de horrores, de tautologías, de verdaderas y propias insesateces y de obtusidades, de esproloquios lógicos  en los cuales  se suceden   causas y efectos, Soldani invita a abandonar, a su propio tragicómico destino, estas corrientes de pensamiento, de las cuales, como se ya ha comentado, no es posible esperar futuros arrepentimientos, vistos los límites epistemológicos intrínsecos de sus análisis.
Hacerlo significa ahogarse en un mar abierto e inexplorado, abandonando todos los inconsistentes  pretextos  conceptuales que las ( fingidas ) oposiciones han construido en el curso de su historia empedrada de fracasos históricos.
Soldani advierte que si se intenta salir del sendero trazado por estos falsos maestros, es hora de decirlo,  se deberá “reformar, literalmente, el intelecto social” de modo que esto pueda volverse inteligible, el hecho de que la sociedad del capital está preestablecida, en todas sus manifestaciones por la lógica mistificante del capital,    por esencia asimilable a la de Jago ( I am not what I am ).
El  deber de “reconstruir nuestro pensamiento y de conferirle un nuevo orden cognitivo a nuestra mente”  es indispensable  si se quiere salir de la trampa del ciego pragmatismo, en la cual caen normalmente los movimientos políticos alternativos, en la convicción de que una acción iluminada pueda tener origen exclusivamente a partir de una teoría  y de una clara  interpretación  de la existencia,  porque, tal como dice el célebre biólogo francés François Jacob,  “si no se tiene el concepto de un objeto, no se podrá reconocer” y  “en el método científico es siempre la teoría la que tiene la prioridad”.

  

El término, expresamente, spinoziano nos ofrece la oportunidad de remitir a un  amplio estudio de Soldani sobre las mediaciones del capital operadas por el capital en la sociedad y en los grandes sistemas de conocimiento de la edad moderna: “Sistemi di conoscenza  e potere nella società capitalistica Roma, Antonio Pellicani, 1997.
Es fácil constatar, lo dejamos como una indicación de reflexión para los debunkers, que todo el debate científico sobre la verdad de la versión oficial respecto a los atentados del 11/9, se haya desarrollado casi enteramente en internet y en todo caso  siempre  al margen de la libre y dominante  prensa occidental, vanguardia del pensamiento liberal y democrático. En un editorial, escrito en conmemoración del sexto aniversario de los atentados del 11/9, Pierluigi Battista, vicedirector del “Corriere della sera”,  confesó prácticamente entre líneas en su discurso un tanto confuso,  el hecho de no conocer nada sobre los detalles de la matanza: ¡se había enterado recientemente de la caída del WTC 7!!
No sorprenderá observar que a Chomsky se le haya escapado que Marx intuye  una causa, el principio determinante, a las génesis de las formas visibles de los fenómenos sociales, de hecho define como gran mérito del filósofo de Trier lo siguiente: “Haber introducido  conceptos interesantes que cada persona debería  conocer y utilizar, nociones como clase y relación de producción“  Noam Chomsky, “Capire il potere , Milano, Marco Tropea, 2002, p. 291.
Para una exhaustiva panorámica de las numerosas corrientes de pensamiento de la epistemología de la ciencia en el último siglo,  en  verdad  bastante más problemática  respecto a la idea estereotipada y caricaturizada  cultivada celosamente por esta escuela de pensamiento,  se remite a la siguiente obra de Soldani: “Le relazioni virtuose: l´epistemología scientifica contemporanea e la logica del capitale , Trento, Uni service, 2 vol., 2007.
En una reciente aparición televisiva, el exministro de trabajo y reciente secretario de Refundación Comunista, Paolo Ferrero, no ha tenido nada que cuestionar sobre la paradójica pregunta del presentador de turno, que manteniéndose sorprendentemente serio, ha solicitado a su interlocutor el motivo de la desaparición de las primeras páginas de los periódicos y telediarios nacionales del debate sobre la corrupción de la clase dirigente italiana, tras el éxito obtenido el año anterior  por  libros como “La Casta”de Rizzo e Stella y de las reuniones públicas organizadas por el cómico Beppe Grillo. Ferrero respondiendo, de manera un tanto descuidada, a la pregunta todavía más embarazosa porque fue presentada por un sacerdote de la desinformación, asume los absurdos presupuestos, es decir los medios presentan y reflejan  objetivamente las opiniones, los argumentos, los deseos y las tendencias de su público. ¡Qué maravilloso ejemplo de democracia popular! ¡La situación resulta todavía más cómica si tenemos en cuenta que el encuentro se desarrolló en el plató televisivo del presidente de Consejo! No se puede sino rebatir con el propio Soldani, que si una oposición de tal índole no existiera, habría que inventarla.
Es significativo que en el análisis de un cierto marxismo, la Economía y el Poder, postulados como entes de razón encausados, ¡se alternan siguiendo las exigencias del caso, en el papel de causa-efecto de ellos mismos!